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| La calidad
es una apuesta segura |
El número genera
respeto. Más de 2.700 empresas
colombianas de diversos
sectores ya se
encuentran certificadas
con ISO 9000. Lo
mejor de todo es que
el 65% pertenece al
sector pyme. Esas
cifras demuestran que
los gerentes están
entendiendo que calidad
es sinónimo de
competitividad, mejoramiento
continuo, disminución
de costos y
apertura de infinitas
opciones de mercado.
Claro, convencerlos no
ha sido nada fácil. El
mismo director ejecutivo
del Instituto
Colombiano de Normas
Técnicas (Icontec),
Fabio Tobón Londoño,
comparte esta teoría.
"Todo es cuestión de
cultura. Lo importante
es que se tenga un compromiso
sostenido. En ocasiones, el gerente no
tiene tiempo para dedicarse por
completo al tema y en ese caso se
nombra un representante de la gerencia,
pero la cabeza de la organización nunca
debe olvidarse del tema", agrega.
Iniciar un proceso de certificación de
gestión de calidad no es complicado,
pero existen puntos determinantes sin los
cuales es mejor no intentarlo. El primer
paso arranca con la gente, aunque suene
a teoría, convencer a todos los empleados
de la empresa de las ventajas de obtener
una certificación de calidad es la mejor
manera de comenzar a implementar una
nueva cultura organizacional.
Cuando toda la empresa transita por el
mismo camino, las cosas se facilitan. Con
el equipo humano alineado, el paso a
seguir es identificar las áreas que presentan
mayores problemas en sus procedimientos.
Para llevar a cabo esta fase, se
puede recurrir a una firma externa que
detecte los cuellos de botella, pero si el
presupuesto no lo permite se puede
conformar un equipo de trabajo interno,
con un líder a cargo, que se encargue de
examinar y enumerar los puntos a
mejorar.
Esta preparación antes de presentar el
examen ante los evaluadores autorizados
es clave. Agiliza el proceso final, permite
corregir errores obvios y entrega una
aproximación del costo total de la
implantación del sistema de gestión de
calidad.
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