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Editorial |
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La clave del visionario
La mejor manera de llegar a algún lado de
manera efectiva es estableciendo el rumbo
pero, sobretodo, fijando metas claras. Es
cierto que la flexibilidad es una virtud que los
empresarios deben desarrollar para enfrentar
cambios en el mercado, reajustarse en
caso de un evento económico inesperado o,
incluso, para cambiar la línea de productos
cuando se requiera en tiempo récord.
Aunque es bueno entender que flexibilidad
no significa desorden. El día a día puede
consumir mucha energía. La costumbre de
apagar incendios en lugar de prevenirlos
distrae a los gerentes de las tareas realmente
valiosas para sus empresas. Para sembrar un
buen futuro es vital la planeación.
Por eso vale decir que la planeación va más
allá de hacer un proyecto con fechas clave,
responsables, objetivos y actividades. Se
constituye en el corazón del largo plazo. Es
la herramienta que nos permite definir qué
tipo de empresa esperamos tener en uno,
tres o cinco años; en qué mercados nos
moveremos y avistar con suficiente
anticipación los posibles obstáculos que
enfrentarán nuestros proyectos, así como
preparar con el mayor esmero al equipo
humano que se hará cargo de hacer realidad
ese futuro.
El poder de una visión le ayuda a la gerencia
a proyectarse en el largo plazo y mirar
nuevas oportunidades de negocio. La
habilidad de anticiparse enriquece esa
visión, lo que sumado a la disciplina de la
planeación garantizará que los resultados se
obtengan en el tiempo o momento
indicado..
David Felipe Acosta
Correa Gerente Comercial CODENSA
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