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| Iluminación: otra clave de las empresas exitosas |
La clave del éxito en las ventas de
productos y servicios también está en
una buena iluminación. Estudios
realizados por expertos en el tema
demuestran que un manejo adecuado
de este aspecto incrementa hasta en un
30% los resultados. Por eso, la tecnología
se ha especializado en ofrecer soluciones
acordes con los diferentes tipos de
actividad.
Los óptimos niveles de productividad en
fábricas e industrias también depende
de la calidad de las luces con que se
acompañan las jornadas. Para un buen
desempeño, los operarios requieren de áreas de trabajo sin destellos ni puntos
que distraigan o afecten sus funciones.
Los sistemas modernos de iluminación
potencializan el desempeño, debido a
que no son concebidos como una simple
instalación de lámparas, sino como un
todo que tiene en cuenta la arquitectura,
el tipo de actividad y la ergonomía, es
decir, la buena adaptación entre el
hombre y la máquina. Se trata de un
punto a favor de la seguridad industrial,
pues no hay que olvidar que los lugares
de trabajo bien iluminados evitan el
cansancio, reducen los accidentes de
trabajo y crean una relación armoniosa
con la labor.
En el campo comercial, iluminar
adecuadamente favorece la buena
impresión de los clientes desde el primer
contacto y determinan positivamente su
decisión a la hora de comprar. En los
centros comerciales , la iluminación
debe procurar integrar los espacios
comunes a través de una iluminación
que resalte cada uno de los rincones.
En todos los casos, las luces y sus
efectos deben invitar al comprador
potencial a ver qué hay, sin que se sienta
inhibido por zonas oscuras o mal
iluminadas.
Con el auge de los supermercados,
también ha surgido toda una nueva
concepción de la iluminación, enfocada siempre a favorecer el buen desempeño
de las ventas, a través de una estadía
grata y prolongada de los clientes, que
los motive a adquirir lo que se ofrece. Allí
las luces y su distribución buscan resaltar
los productos. En el caso de los alimentos,
por ejemplo, las frutas deben lucir frescas, con sus colores vivos y provocativas. Una
luz eficaz en sus estanterías, además,
contribuye a conservarlos y a atenuar su
maduración, especialmente si se trata de
las carnes y otros productos perecederos.
Los expertos coinciden en afirmar que la
luz cálida, basada en tonalidades de
amarillas a rojas, es la más conveniente
para resaltar carnes, frutas y panadería.
Las luz fría, por su parte, basada en la luz
blanca, produce un mejor efecto sobre los
pescados.
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